El pasado día 29/07/2017 tuvimos la oportunidad de acompañar a un nutrido grupo de jóvenes de segundo de bachillerato de Marianistas de Vitoria,  recién terminada su experiencia de Comunidad y Misión en la Casa Familiar de los Hermanos Franciscanos de la Cruz Blanca, en Huesca.

Era el broche de oro a su etapa en Elkarbidea durante los últimos seis años y se notaba en el ambiente, en sus miradas y en la alegría que transmitían, que les había marcado y habían aprendido muchísimo de sí mismos y de los demás. Podéis leer algo del contenido de lo que vivieron en este artículo https://www.diocesisvitoria.org/blog/2017/07/27/jovenes-de-elkarbidea-marianistas-experiencia-de-comunidad-y-mision-en-huesca/,  que se publicó en la página web de la Diócesis de Vitoria.

Los monitores que les acompañaban, Richi, Leyre y Patricia quisieron acabar la experiencia compartiendo lo vivido juntos, ya más tranquilos y descansando en una acogedora y ¡fresquita! casa de espiritualidad en Jaca,  de sus labores como voluntarios, recogiendo esas vivencias como el final de una etapa y reflexionando con ellos lo que iba a suponer lo aprendido en el futuro, para su vida personal y de cristianos.

Por ello nos invitaron a que nos acercáramos a pasar un rato con ellos el sábado por la tarde. La idea sobre todo era compartir nuestro testimonio de fe.  Como personas que llevamos tratando de vivir nuestra vida de fe  desde la salida del Colegio en Fraternidades Marianistas, queríamos transmitir en cambio,  no ya una charla teórica sobre lo que son las fraternidades, sino más bien dar unas breves pinceladas de nuestra evolución como cristianos a lo largo de nuestra vida, lo que han supuesto para nosotros los diferentes momentos vitales en nuestra vida de fe, y nuestro crecimiento en la vivencia del Evangelio, los apoyos con los que hemos contado, y la especial importancia que ha tenido para nosotros a lo largo de todos estos años la comunidad para esa permanencia en la fe.

Les hablamos de la figura de Dios, Padre, desde nuestras vivencias familiares de la religiosidad en la niñez  y de  nuestro descubrimiento y  aproximación a María como la gran facilitadora para que Jesús nazca en nosotros y en los demás  en el entorno del espíritu de familia del carisma marianista. Como decía mi tío jesuita (que fue el sacerdote que nos casó), cuando Jesús se nos pierde, porque en la vida se nos pierde muchas veces, María nos lo encuentra, y cuando metemos la pata, que también se mete mucho la pata,  María escucha y acoge.

Pero quisimos, sobre todo, escucharles. Por ello, con el acuerdo de sus monitores, en una parte muy importante y reveladora del encuentro, les planteamos una pregunta muy sencilla ¿Qué necesidades consideráis que tenéis para poder seguir viviendo vuestra fe en la vida a partir de ahora, que iniciáis vuestro camino ya como adultos?

Para ello, se dividieron en cuatro grupos, en donde estuvieron charlando acerca de ello, y finalmente recogieron sus ideas que un portavoz de cada grupo se encargó de transmitir una vez reunidos ya todos de nuevo. Las necesidades que expresaron fueron:

1.- Un grupo de personas con las que compartir vivencias religiosas

2.- Un tiempo en el día para reflexionar/hablar con Dios

3.- Una persona a la que poder pedir consejo, que hiciese de guía

4.- Material (Biblia, Rosario, Vela); en lugar de estar con el móvil encontrar un tiempo para leer la Biblia

5.- Viajes espirituales (Italia, Camino de Santiago, Historia religiosa cristiana

6- Oración, reflexión, hacer silencio

7.- Un lugar de encuentro con Dios

8.-Buscar a una persona (o grupo) con la que compartir tus creencias

9.- Hacer voluntariado.

10.- Ir a Misa de vez en cuando

11.- Formar parte de un grupo con el que poder hablar de la fe

12- Buscar momentos solos para reflexionar

13.- Tener referentes y rodearte de personas que crean

14.- Buscamos un apoyo, guiarnos en nuestra vida. Tomar ejemplo de lo que nos han enseñado hasta ahora…

 

En resumen,  todos los grupos vieron claro la necesidad de un grupo de apoyo, de tener referentes, de una persona que especialmente les acompañe (se la imaginaban creyente, próxima, con más experiencia pero cercana a sus realidades), del tiempo para la reflexión y la oración…

El compromiso que adquirimos con ellos fue el de reflexionar (Consejo de Pastoral, Monitores de Elkarbidea, Fraternidades de Vitoria) para ver qué respuesta  podemos dar a esas necesidades y ofrecerles esa información en un posible encuentro  en Setiembre. Nosotros quedamos también en transmitir esas necesidades a nuestra responsable de Fraternidades en Vitoria.

Muchas gracias a los monitores y a los jóvenes por dejarnos entrar en ese momento tan especial de vuestras  vidas a compartir un poco de la nuestra.

Ojalá que sepamos responder a tantas necesidades planteadas.

Un abrazo a todos

 

Susana y Javier