Como hemos venido haciendo estos últimos años, el domingo siguiente al día del Padre Chaminade, aprovechamos la eucaristía dominical en su honor para renovar nuestra Consagración a María en comunidad. Este año en Vitoria no ha habido nadie que hiciera su consagración temporal o definitiva por primera vez, lo que nos ha impulsado a los demás a vivir el momento con una mayor entrega.FullSizeRender

 

La Consagración es un “te quiero”. Es decir que amas a María con toda tu vida. Es estar dispuesto a entregarte a Dios, a no querer guardar tu vida. Y por esto, para prepararnos correctamente para el momento más importante del año en fraternidades, el sábado alguno de nosotros nos reunimos para una oración en el txoko. En ella tuvimos especialmente presente a María, su entrega y su papel a la hora hacernos ver a Jesús entre nosotros.

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El domingo, tras la eucaristía, compartimos una comida junto a los religiosos, padres, profesores, monitores de elkarbidea y catequistas para celebrar el día de nuestro fundador. Fue un momento muy bonito, que nos permitió estrechar los lazos y crear más comunidad.

Raquel Ruiz de Eguino (F. Caná)