El pasado 13 de noviembre fue un día grande para las Fraternidades de Vitoria. Celebramos la primera consagración de Miren, Marta y Beatriz, y la consagración definitiva de Iker, Nuria, Irene, Antonio, Ana Rosa, y nosotros dos. Después de varios años en el “limbo” nosotros siete nos decidimos a dar este paso tan importante de consagrarnos definitivamente a María. Vivimos este momento con mucha ilusión. Fue una celebración cuidada y que preparamos con mucho cariño. Además de fraternos y de la comunidad de religiosos de Vitoria, nos acompañaron amigos y familia. Y niños, hubo muchos niños, que participaron también a lo largo de la celebración.

Pudimos contar también con la presencia de Boris, Pedro, Julio, Lander y Valeriano. Como podéis ver, fue una fiesta en familia. ¡Una gozada! Si nos preguntarais por qué nos decidimos a consagrarnos definitivamente en las FFMM básicamente diríamos que queremos asumir el proyecto de vida que Dios nos ha ofrecido y que entendemos como una opción de vida. Desde las fraternidades hemos hecho nuestro el carisma marianista, que nos ha ayudado a tener a María como madre, como un verdadero apoyo y ejemplo: a conocerla, a amarla y a servirla. Igualmente, año tras año se ha hecho más fuerte el sentimiento de pertenencia a la familia marianista. de la que nos sentimos miembros.

Tanto los fraternos consagrados como los no consagrados, tanto los temporales como los definitivos, formamos esta comunidad que quiere seguir creciendo y buscando, y que desea como María hacer presente a Jesús en su día a día.

 

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