Seguimos en Cuaresma y profundizando también en el tema de la misericordia que ya mencionamos en la anterior noticia. Esta vez, y muy al hilo de los ejercicios espirituales que hemos vivido este fin de semana en Huarte, vemos la misericordia desde otras perspectivas.

Una de ellas es que tenemos que vivir la misericordia no en una única dirección. No sólo somos nosotros los que actuamos con misericordia hacia los demás o hacia nosotros mismos, sino que también debemos reconocer y aceptar que los demás sean misericordiosos con nosotros. Porque, al igual que sucede con el perdón, cuando uno experimenta la misericordia en su propia persona, entiende mejor la importancia y el sentido de serlo con otros.

Al hablar de misericordia, no se trata únicamente de sentir lástima o ser condescendientes con las situaciones, se trata de que éstas realmente nos muevan, nos remuevan, nos conmuevan… Pero, y aquí viene la pregunta… ¿nos mostramos ante los demás tal y como somos? ¿nos quitamos las máscaras? ¿dejamos ver nuestra fragilidad? ¿dejamos que sean misericordiosos con nosotros? ¿le dejamos serlo a Dios?

Terminaron los carnavales y nos quitamos las máscaras para comenzar la Cuaresma, ¿pero nos las hemos quitado todas o sólo la más externa?

Sé que hacer esto no es nada fácil, sé que muchas veces no nos han educado para ello y que nuestro mundo está orientado mucho más a que seamos fuertes, imparables, ambiciosos e indestructibles. Todo lo demás, hay que ocultarlo como sea.

Es posible que nos dé miedo que los demás vean que “no es oro todo lo que reluce” y que la mayoría de las veces, incluso en nuestras propias comunidades, no tenemos la suficiente confianza en los demás para abrir nuestro corazón y mostrar nuestras entrañas. Sin embargo, con máscaras, caretas y corazas la misericordia no puede cumplir su papel, no profundiza, se queda en la superficie y ese, amigos, no es su propósito.

“Deja que la Palabra de Dios ilumine tus debilidades y miserias,

porque en tu debilidad te hará fuerte.”

Os invitamos a tener este pensamiento especialmente presente en este tiempo de Cuaresma.

Irene Miñón – Responsable Fraternidades Marianistas Provincia de Zaragoza

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