En esta ocasión celebramos la Eucaristía en Fraternidad. Los religiosos nos acogieron en la capilla de su casa. Contamos con la compañía de un miembro de la comunidad colegial que vino a conocer las Fraternidades en Vitoria.

El evangelio nos dio la oportunidad de hacer una homilía compartida. Las palabras de Jesús nos recuerdan lo cerrados que estamos en nuestro pequeño mundo, lo lejos que estamos del hambriento, del necesitado… Sin embargo, algunos compartieron experiencias de cercanía y ayuda al desconocido o “forastero”, personales o de conocidos. Tras la incomodidad de sentirse en una situación extraña, una situación que exige arriesgar nuestro círculo de comodidad, llega un momento de unirse al otro, de unión a Cristo, en el que podemos entender las palabras de Jesús: ” Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis”.

En el ofertorio se unieron a nosotros los mas pequeños y ofrecieron sus dibujos , en los que habían reflejado cómo ayudar a los demás. Cada uno nos fue explicando lo que había dibujado y todo lo que habían pensado para llegar a esos dibujos que parecen tan sencillos, pero que están llenos de grandes pensamientos de pequeñas personas. La paz nos permitió hacer comunidad, compartiendo abrazos, sonrisas, esperanzas, el cariño de sentirnos hermanos.

Como colofón y para hacer frente al invierno vitoriano pudimos compartir chocolate y bizcochos caseros que algunos habían preparado para todos. Pudimos charlar de lo humano y lo divino, acercarnos a quienes hacía tiempo que no veíamos, ilusionarnos con proyectos y con ideas.

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