Comenzamos a cerrar este curso 2014-2015, un curso en el que al comenzarlo, ya os anunciábamos que iba a estar protagonizado por los ENCUENTROS.

Hemos vivido diversas experiencias muy importantes en nuestro camino de fe, como lo ha sido el encuentro de jóvenes de noviembre, el encuentro de definitivos de diciembre, el encuentro de las comunidades laicas marianistas de España de mayo, y todos y cada uno de los encuentros que hemos vivido en Familia Marianista, en nuestras zonas, y también los que entre ellas hemos compartido como ejercicios espirituales, encuentros formativos y encuentros misioneros. Tampoco han faltado los encuentros con otras personas que no forman parte de nuestras comunidades, a las que queremos seguir abriéndonos para dar testimonio y anuncio de la buena noticia.

Ahora que vamos cerrando el curso y con ello desde un cierto espíritu crítico, podemos preguntarnos… ¿qué repercusión ha tenido todo ello? ¿somos comunidades visibles en nuestro mundo, somos cercanos a las situaciones sociales, somos respuesta a los acontecimientos vitales? ¿cuál es nuestro papel de laicos marianistas hoy?.

“Dicen que la distancia es el olvido”, o al menos así lo dice la canción… Por eso, estar cercanos a las vidas de las personas, es un compromiso que hemos adquirido desde nuestra pertenencia a la Familia Marianista. Por eso encontrarnos es tan necesario…

A veces las cosas no son inmediatas, requieren de nuestra permanencia y de nuestra espera, porque todo en la vida tiene su momento. Pero también necesitamos dar fruto, y fruto en la mayor abundancia posible. Debemos tener presente, que todo lo que vivimos en comunidad tiene un sentido y un fin concreto. Es importante que nuestro testimonio sea real y cercano y que además sea percibido con claridad… que no nos vean “desenfocados”.

“Pasamos por la vida intentando deslumbrar… dejar huella… hay quien lo hace en la historia y hay quien deja una huella más íntima en su hijos, en su pareja, en sus amigos, en su comunidad… pero a veces los demás nos ven desenfocados y les cuesta reconocernos… ¿somos borrosos para el mundo?. Ha llegado la hora de seguir abriéndonos  y dejar que la luz nos inunde, ha llegado la hora de brillar. Vamos a  seguir mostrándonos tal y como somos, dando lo mejor, que es mucho…”

Ahora que el buen tiempo ya nos acompaña, pidamos para que la luz, el calor y la claridad del sol sea también un reflejo de nuestros encuentros personales y comunitarios. ¡Seamos sal y luz para el mundo!

Irene Miñón – Responsable de Provincia de la Provincia de Zaragoza.

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