IMG_4315La Zona de Zaragoza celebró su encuentro del mes de diciembre el día 21, cuarto domingo de Adviento. La reunión tuvo lugar en el Colegio Bajo Aragón, plenamente inmerso en los preparativos de la Olimpiada Marianista. De hecho, a la vez que transcurría nuestro encuentro, varios profesores del colegio se afanaban en colocar carteles y otros elementos para ambientar el gran evento, y también tuvo lugar una reunión de los voluntarios que iban a colaborar.

El encuentro comenzó a las 17 h 30’ con un café con pastas que había preparado el Consejo de Zona.

A continuación, nos dividimos en tres grupos y leímos el documento “Ser en Comunidad”. Este escrito, aprobado por la asamblea general de las CLM en Filadelfia en 2001, había sido trabajado recientemente en el pasado encuentro de consagrados definitivos celebrado en diciembre en Torrent (Valencia), por lo que pareció oportuno trasladarlo a nuestra zona. La intención era tratar de definir algunas iniciativas concretas que podemos tomar en Zaragoza para ser más y mejor comunidad. Los grupos debatieron sus propuestas durante una media hora y las conclusiones se guardaron para exponerlas durante la eucaristía, que comenzó poco después de las 19 h.

Celebró la misa Enrique Aguilera, que estimuló la participación de todos. Después de la lectura del evangelio, reflexionamos sobre la importancia relativa de los dos “síes” que confluyen en el momento de la Anunciación: el “sí” de Dios a la humanidad al decidir enviar a Jesús al mundo y el “sí” de María, aceptando y asumiendo la llamada de Dios. Descubrimos que ambos “síes” son igual de importantes y necesarios. Dios cuenta con nuestra respuesta y la respeta. Necesita nuestra implicación para llevar adelante sus planes. Evidentemente, cada uno de nosotros y nuestra comunidad también recibimos llamadas de Dios que apelan a nuestra libertad y nuestra responsabilidad.

La eucaristía, ambientada por el equipo de cantos, llegó a su fin. Antes de marcharnos, cada grupo expuso los compromisos concretos que habían surgido en el trabajo previo. Se habló de la necesidad de abrirse a la vida de la diócesis y del resto de comunidades y grupos que en funcionan en ella, fomentando la participación del mayor número posible de fraternos en el encuentro que tendrá lugar en febrero y en la vigilia de Pentecostés.

Además, se subrayó la importancia de que los encuentros de zona tengan carácter celebrativo y, en particular, se insistió en que celebremos juntos la eucaristía.

También se propuso que cada mes se proponga una intención concreta para orientar y dotar de contenido a la oración de todas las fraternidades, y se nos llamó a colaborar activamente en AM, como campo de misión común no sólo de las FM, sino de toda la familia marianista.

Nos despedimos deseándonos feliz Navidad, con la intención de acoger y ofrecer a los demás al Niño que nace, tal como lo hizo María.