Si en el Al habla de abril, en pleno periodo de confinamiento, ya dimos cuenta de las iniciativas que se había puesto en marcha en la zona de valencia, como también contaban en sus crónicas algunas otras zonas, hoy, terminado el estado de alarma, en este nuevo estado de las cosas, podemos dar un repaso a los más de tres meses para darnos cuenta y proclamar con orgullo que somos una gran comunidad.

Durante todo este tiempo, como ya dijimos en el número anterior de la revista, hemos rezado juntos cada miércoles, nos hemos presentado cada fraternidad a través del CONOZCÁMONOS, nos hemos preocupado los unos por los otros, se ha intensificado la solidaridad ante la llamada de socorro (parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles). Cada una de estas actividades nos ha hecho sentir más cerca nuestra comunidad fraterna. Pero además se han celebrado múltiples reuniones de fraternidad en modo videollamada, el encuentro de zona de mayo se realizó por el mismo sistema, habiendo incluso reuniones por grupos para compartir las experiencias del confinamiento respecto al aspecto laboral, en mi relación con Dios, en mi relación con el mundo, en relación con la comunidad y en el aspecto familiar, en resumen, haciendo un esfuerzo por estar juntos aunque no físicamente, sí en espíritu y venciendo las dificultades que muchas veces origina el uso de las tecnologías.

Tampoco podemos olvidar que en las circunstancias que hemos vivido ha estado siempre presente la comunidad grande, el resto de la Familia a la que pertenecemos. Así, gracias a la Administración Provincial pudimos celebrar online la Semana Santa, desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección, con una intensidad y recogimiento como nunca habíamos tenido ocasión de hacer.

Al margen de esto la comunidad de las religiosas del colegio de Alboraya, como la comunidad de religiosos del colegio del Pilar y la de la Parroquia San José Obrero de Burjassot, se han presentado dentro de la iniciativa CONOZCÁMONOS; el primero de mayo, fiesta de la Parroquia y día tradicionalmente de confraternidad con la fiesta de las paellas, pudimos seguir la Eucaristía por internet y fuimos animados por esa comunidad a que en cada hogar se hiciera una paella; otra forma inédita hasta ahora de celebrar esta festividad, Y durante diez domingos consecutivos hemos sido partícipes, como miembros de la Comunidad de Fe del colegio El Pilar, de diez vídeos en los que Manque nos ha ido mostrando la historia marianista que se encierra en las paredes del colegio; un lujo de crónicas tanto por su contenido como la forma de presentarlos.

Todos estos ejemplos hacen que nos sintamos orgullosos de pertenecer a esta gran familia, la Familia Marianista.

 

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