Llegar a Dios ahora, también, a través del baile. Es la enseñanza que nos ha dejado el encuentro de Adviento de Fraternidades Marianistas de Valencia celebrado en el colegio Santa María de Alboraya.

La convocatoria ya nos lo advertía: “esperamos sorprenderos”. Y así fue. Primero un baile en parejas que transformó el gimnasio del colegio en una sala con reminiscencias del Renacimiento, si no fuera porque nada había de esos vestidos y ropajes que vemos en las películas. Y después, un baile oración en el que con la cadencia y repetición buscamos a Dios, pedimos perdón, y una vez más, lo encontramos en el otro.

El escepticismo inicial se fue transformando con el sonido de la música. Lorenzo y Amparo a las guitarras, y casi cien personas, en un gran corro, girando suavemente y cambiando  de pareja.

Contacto con las manos y mirada fija en el otro. “Cuando dos o más se reúnen en su nombre, ahí estoy yo en medio de ellos”. Y el milagro se hizo otra vez realidad. Las manos, frías, temblorosas, calientes… cada una transmitía algo diferente; y la mirada, intensa, tranquila, nerviosa, de paz, de perdón…Todo en unos breves segundos antes de seguir adelante. Una experiencia intensa y enormemente enriquecedora. Con este espíritu llegamos a la Eucaristía.

Las cuatro velas por cada una de las semanas de Adviento encendidas en el altar, y una semana por delante para terminar de preparar la llegada más esperada. Un año más, nace de nuevo en nuestro corazón.

Los más pequeños hicieron su ofrenda material, juguetes para compartir. Con la esperanza de todos en un mundo más justo y de riqueza mejor repartida.

Y con una puntualidad británica sobre las siete y media ya saboreábamos un chocolate, de comercio justo, al 90 % de pureza con cocas para todos los gustos.

Enhorabuena a los organizadores y esperamos más sorpresas. Y sobre todo. Feliz y sincera Navidad a todos.

 

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