Encuentro zona 4Profundizar en la lectura de la biblia desde distintos puntos de vista, e interpretarla desde un punto de vista existencial. Ese fue el objetivo del encuentro de zona de Valencia del mes de marzo, donde el franciscano, José Luis Elorza, nos invitó a reflexionar sobre cómo profundizar en el Antiguo Testamento. Y lo hizo en medio de la cuaresma, un buen momento, para volver a nuestros orígenes, a las Escrituras, tras fallas, y en torno a la figura de Jacob, una figura que permite ver la Biblia desde nuestra experiencia genuinamente humana.

Algunos aún no lo conocíamos, y nos pareció una lectura muy enriquecedora, otros llevaban tiempo trabajando esta visión en los talleres bíblicos que se están desarrollando desde hace algunos años en Valencia, Donosti y Zaragoza, viven los ejercicios espirituales anuales desde esta visión. Elorza arrancó la reflexión desde nuestra realidad, desde el lema de la zona de Valencia, Sal de tu tierra para ir madurando. Un frase, como explicó muy bíblica, que  repite en varias ocasiones en la Biblia, cuando Abraham siguiendo la llamada de Dios lo deja todo, abandona su tierra, y se va a donde le llama Dios, y sucede algo parecido con Jacob, que sale de su tierra y realiza un largo camino, pero, en este caso no sólo exterior también interior, y que también nos invita a nosotros a realizarlo a salir de nosotros mismos hacia los demás.

 Y Jacob, nos invita a nosotros mismos, a releer nuestras vidas personales desde esta visión: leer la Biblia desde la vida, y la vida desde la biblia, porque la historia de Jacob, son relatos de gran significación existencial y espiritual, donde se repite reiteradamente la dinámica de los creyentes de todos los tiempos: una situación de éxodo sin patria, de indefensión e inseguridad; una situaciones de existencia en medio de camino marcada por la aventura y el riesgo, y finalmente, una existencia definida por una Fe, puesta a prueba, pero que acompaña, protege y promete.

Poco a poco, a lo largo de noventa minutos largos, José Luis Elorza, nos fue mostrando la Biblia por dentro, a través de Jacob, como eran hombres, pero, que nos los muestra sin ataduras, desnudos, es decir, el ser humano en intemperie, entregado en sus miedos, con dilemas muy comunes, entonces y ahora, donde se plasma el conflicto en la existencia humana de principio a fin, y que no es otra cosa que un largo camino de lenta transformación y maduración personal: psico-afectiva, moral y espiritual que en Jacob  se produce durante un largo viaje, y en torno, a cual cualquier persona durante el mismo tenemos una serie de experiencias transformantes, como sensaciones de vulnerabilidad, experiencias de Dios en nuestras vida y experiencias de orden afectivo, de las que cuanto aprendemos y nos transforman, tanto por dentro como por fuera.

Y así, nos fue mostrando una lectura existencial del Antiguo Testamento, a través de la vida de Jacob, donde no aparece un Dios pensado para un libro, sino un Dios aprendido de las situaciones y experiencias de la vida, apareciendo y estando presente en situaciones humanas y ordinarias como las que narra la Biblia, pues Dios obra en lo humano, en su pueblo. Ahí, esta su plan: crear un pueblo según su corazón a partir de sus antepasados, contando con los seres humanos, tales y como somos, reconduciendo una y otra vez la historia y nuestras vidas, cada vez que los seres humanos lo torcemos.

Terminó dándonos unas pistas de cómo interpretar  la Biblia, y qué esperar del antiguo Testamento. Y nos dio una respuesta muy vivencial: conocer nuestro misterio humano, con sus grandezas y miserias, aprendiendo a leernos a nosotros mismos, y a confiar en Dios.  Encuentro terminó con la eucaristía que presidió el propio Elorza.

Encuentro zona 1

Encuentro zona 3

 

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