Este mes de abril, las fraternidades de la zona de Zaragoza comenzaron con un fin de semana muy intenso.  El viernes 4 una vigilia de oración, preparada por la fraternidad Ntra. Sra. de la Alegría en la capilla del colegio Bajo Aragón nos preparó a vivir lo que nos  esperaba al día siguiente. Nuestro gran encuentro del año.

El sábado 5 a las seis de la tarde en el colegio Santa María del Pilar celebramos la renovación de las consagraciones temporales y definitivas. Juan y Patricia, de la fraternidad Maranathá, hicieron su primera consagración. Fue emocionante para los miembros de la zona que, un año más, algunos de nosotros dieran el paso de querer expresar en comunidad su alianza con María. Ojalá el curso que viene haya más primeras consagraciones y alguna definitiva.

Al día siguiente, el domingo 6, las fraternidades nos hicimos presentes en la parroquia Santa Cruz. Desde el curso pasado, el primer domingo de mes, las eucaristías parroquiales se celebran en el colegio Bajo Aragón. Varias veces, las fraternidades cuyos miembros somos miembros de la parroquia habíamos colaborado con el SAE (Servicio de Ayuda Escolar) pero, esta vez, fue una colaboración de varias personas de la zona, además de las habituales. Unos acudieron a misa de 11,30 y otros a la de 12,30. A la salida de ambas en los locales del colegio ofrecimos el aperitivo a beneficio del SAE del colegio Bajo Aragón. Algunos fraternos trajeron pinchos y tapas y otros estuvieron detrás de la barra para servir. En conjunto participamos personas de cinco fraternidades. Fue un rato agradable que nos permitió aportar nuestro granito de arena a la parroquia y al colegio. Es una manera de ser Familia y de ser Iglesia.

Se avecinan para mayo y junio posibilidades de colaborar en familia en esta misma línea en la jornada de AM en el colegio Santa María del Pilar y en la jornada de deporte solidario en el colegio Bajo Aragón.  Por último y con el recuerdo de la Pascua vivida en distintos lugares, os mandamos a todos un abrazo y el deseo de que esta Pascua nos sintamos llamados a la VIDA con mayúsculas.

ZARAGOZA