Esperamos que hayáis disfrutado de unos meses de descanso, de aventuras, de experiencias, quizá también de encuentros, desencuentros y reencuentros… Tras este espacio veraniego, comenzamos una nueva etapa llena de posibilidades y de llamadas a las que tendremos la ocasión de responder para seguir haciendo camino. Un camino que sigue abriéndose a nuestro paso y para el que hemos sido llamados por nuestro nombre y desde nuestras circunstancias.

Una de las cosas que más me gusta del verano es la posibilidad de encontrar, en todas sus opciones. Diría más aún, de encontrar, de encontrarse, de encontrarle…

Pensando en esto de “encontrar” me acordaba de aquel juego que todos conocemos que se llama “¿Dónde está Wally?” y que consiste en encontrar a este peculiar personaje en una imagen con decenas de detalles que pueden despistarnos.

Para encontrarle, hay que tener en cuenta que Wally siempre va vestido del mismo modo: jersey de rayas horizontales rojas y blancas, gafas, pantalón vaquero y un gorro de lana, también de rayas.

Además del formato en papel, también existe la posibilidad de descargarlo en el ordenador e incluso de instalar la aplicación en el móvil. Sin embargo, y por más formatos que existan, el objetivo sigue siendo el mismo… ¡encontrarle!.

Todo esto, también tiene mucho que ver con encuentros que viviremos durante este curso. Por eso es importante que estemos atentos con los cinco sentidos, y que tengamos presentes los signos concretos de aquello que buscamos. Y cuando nos percatemos de que eso que buscábamos está ante nosotros, podamos dar gracias por ello y tomarlo con la mayor de las alegrías; al igual que aquel hombre que encontró un tesoro escondido en un campo, lo volvió a esconder, vendió todo lo que tenía y compró aquel campo.

 “Vivamos con la alegría de vivir buscando a Dios. La alegría de nuestra fe puede ser el camino que lleve a muchos otros a encontrar a Dios”.

Irene Miñón – Responsable Fraternidades Marianistas de la Provincia de Zaragoza.

whereswaldo2