Como en muchos de los acontecimientos importantes de nuestra vida, las cosas suceden dentro de un proceso, de un itinerario, que consta de una serie de fases que van aconteciendo en el tiempo. Pero lo más importante de todo, es que todas son necesarias y que no podemos entender las unas sin las otras.

Lo mismo ocurre con la Vida, Muerte y Resurrección de Jesús. Sería imposible comprender alguna de ellas sin las otras dos, porque entre sí existe una reciprocidad absoluta. Y quedarse a medio camino, nos hace perder el sentido pleno de la vida de Jesús.

El término Resurrección es uno de esos conceptos que quizá es complicado de entender, pero que sin embargo, necesitamos definirlo para que nuestra fe sea completa. Y voy más allá, la resurrección no sólo es difícil de entender, sino posiblemente también de explicar. ¿Serías capaz de explicar a otra persona lo que significa la resurrección? Te invito  a que esta Semana Santa hagas este ejercicio, que cojas papel y boli si es necesario… Seguro que te sorprendes… Porque hoy no podemos entender la resurrección de Jesús como un mero cambio local de la tierra a los lejanos cielos, o una mera ascensión de este mundo a otro superior…

Y finalmente una última cuestión, ¿qué supone la Resurrección en tu vida?

“La resurrección de Jesús no tiene relación sólo con la propia persona de Jesús, sino que afecta también a la humanidad y el universo entero. Es el SÍ pleno de Dios.”

Que durante estos próximos días, vivamos intensamente este proceso que vivió Jesús. Que seamos capaces de enlazar cada paso y encontrar su sentido. Que no nos quedemos en mitad del camino. Que sepamos explicar a otros y a nosotros mismos, qué ha cambiado cuando Él resucita… ¿nada? ¿todo?.

Irene Miñón – Responsable de las Fraternidades Marianistas de la provincia Zaragoza

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