Como todos los años durante  el último fin de semana de noviembre un grupo de fraternos nos fuimos de ejercicios espirituales a la Casa de las Obreras de la Cruz en Moncada. En esta ocasión estuvimos acompañados por la religiosa marianista, María José Jauregui, que nos ayudó a poner nuestras vidas en manos de Dios, aparcando durante esos nuestras preocupaciones diarias con el objetivo de recargar las pilas para volver a nuestros entornos y poder continuar siendo testigos suyos en la vida.

Como dijo, María José Jauregui, los Ejercicios Espirituales es un momento cada año para pararse, hacer un paréntesis en nuestra vida, y disponer el corazón para escuchar al Dios viviente que te dirige su palabra, dejar que te hable, escucha y responder.  Preguntarle: ¿Qué me quieres decir, Señor, mediante esta palabra tuya, aquí y ahora?, y responderle: hablame, te busco, quiero escucharte, descubrirte, fiarme de Ti.

Y así, fueron dos días para recorrer por nuestra vida de fe y por nuestras raíces cristianas,  comprobando cómo estamos, y descubriendo, desde lo profundo de nuestro corazón, lo que nos está pidiendo el Señor en estos momentos de nuestra vida       . Descubrimos  que el Dios nos dice que no temamos, que confiemos en Él, y no nos pasará nada.

Descubrimos que la FE sólo crece, creyendo y comprometiéndonos con el estilo de vida cristiano, dando testimonio de vida desde nuestro entorno cotidiano, siendo signos de amor para los hombres.

También pudimos vivir que la fe es un don de Dios  que debemos cuidar, con estas tandas de ejercicios espirituales, para luego poder dar fruto, porque si no nos alimentamos luego no podemos ser testigos de la fe.

Además, fue un momento para compartir con otros miembros de fraternidades de la zona de Valencia y para conocerlos mejor incidiendo en el espíritu de Familia Marianista.

 

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