Javier Cortés nos mostró la realidad de la mirada de los jóvenes de hoy y, para ello partió de dos premisas básicas: 1) Los jóvenes son la realidad del momento cultural en el que se encuentra la sociedad. No traen ideas nuevas, se encuentran con las ideas y valores que la sociedad actual les hemos dejado. 2) La juventud ha dejado de ser un “rito de paso”, para convertirse en “impasse” hacia algo que no sabemos ni lo que es, ni cuándo va a ocurrir. La juventud se vive como un lugar donde la gente quiere quedarse porque el futuro se presenta demasiado incierto. La sensación que tienen los jóvenes de hoy es “una gran incapacidad para construir el futuro que uno quiere”.

Los jóvenes de hoy sí tienen valores e ideales, en la mayoría de las ocasiones iguales a los nuestros, lo que ocurre es que utilizan sus propios modelos para llegar a ellos. Ya no les sirven nuestros modelos y caminos, necesitan experimentar las cosas personalmente. Por ejemplo, ellos sí creen y valoran la familia, lo que ocurre es que no sólo tienen un modelo de familia en la cabeza.

Como para nosotros, para ellos, la vida también necesita sentido y, para darle sentido, acuden a valores e ideas que existen a su alrededor y escogen aquello que más se aproxima al sentido que quieren dar a su vida. Por lo tanto, lo que debemos plantearnos es a qué materiales tienen acceso los jóvenes de hoy para encontrar los valores con los que crear su conjunto de ideas y creencias que les permita tener una convivencia armónica con la vida. Pues bien, cinco son las fuentes principales que nutren a los jóvenes de hoy: la familia, la escuela, los medios de comunicación, sus círculos de relación y amigos y la red. Lo que realmente hay que preguntarse es cómo se encuentran estas cinco fuentes en la actualidad.

En este momento el gran valor para la juventud es el “YO”. Esta revolución individualista se encuentra enormemente favorecida por la tecnología. “El mundo de internet es el poder del usuario”. Hoy, cada joven decide con quién se va a relacionar, qué escoge del gran abanico que ofrece la red y cómo va a construirse su propia realidad. Pero este “yo” no se construye por imitación, sino por experimentación. Los modelos tienen fuerza en tanto en cuanto experiencialmente tengan fuerza en uno mismo. Volviendo al ejemplo de la familia, hoy sigue existiendo un ideal de familia, lo que no existe es un modelo de familia concreto. Cada uno experimenta el ideal de familia con el conjunto de valores y situaciones que se ha creado.  El gran reto de la comunidad adulta cristiana es demostrarles, de forma que ellos puedan experimentarlo, que la fe puede ser una posibilidad de construir su identidad. No hay construcción de la personalidad sin que podamos experimentarla. Ya no vale el “ven y lo verás”, lo que vale es el “ven y lo vivirás”… ¿Tiene hoy la Comunidad Cristiana una oferta para el mundo?.

Lo que nos hace evolucionar es la incertidumbre, no la seguridad. Sin embargo, hoy la incertidumbre se convierte en vulnerabilidad. Los jóvenes piensan que el futuro será peor, lo cual determina absolutamente toda su vida. El reto es hacerles ver que la incertidumbre puede ser vivida con un sentido concreto de la vida. Si no hubiera incertidumbre, no habría libertad. La incertidumbre es el lugar donde yo puedo escribir mi futuro.

EL INDIVIDUALISMO COHERENTE

Lo que el joven de hoy pretende es ser coherente consigo mismo. Contrariamente a lo que parezca, los jóvenes de hoy valoran la familia y su capacidad de acogida. La familia para ellos es más que un hotel, es el lugar donde se forjan creencias. Ellos también quieren formar una familia con una pareja por amor y con deseos de felicidad (sea el modelo de familia que sea). Son muy sensibles a los valores éticos públicos. Tienen  sensibilidad espiritual. Valoran y quieren la amistad leal. Se cansan de los valores “asimilados” por el sistema. No son “antisistema”, simplemente son “fuera de sistema”.

Políticamente están centrados. Mantienen claras ciertas “líneas rojas”: el valor de la democracia, el respeto a la vida, etc. Valoran el sistema educativo. Quieren tomar sus propias decisiones. No tienen un mal recuerdo de sus experiencias en la Iglesia, sino más bien indiferente. No tienen experiencia de Comunidad Cristiana. Sus niveles de ocio y consumo son los mismos que les hemos dejado establecidos los adultos.

PROPUESTAS

Según Javier Cortés, hay tres puntos clave donde podemos ayudarles a construir el modelo de Iglesia. Uno es el espacio interior, apoderarnos de su educación sentimental, de su sensibilidad espiritual desde la predicación y el planteamiento del mensaje, porque, si no lo hacemos nosotros, lo harán otros desde fuera (televisión, internet, etc).

En segundo lugar, intentar influir también en su espacio estético, en su concepción de belleza. Para ellos los símbolos tienen gran importancia. La Iglesia debe plantarse, también estéticamente, de forma atractiva.

Y, en tercer y último lugar, intentar influir también en el “espacio de la tragedia global”. Ellos no viven ajenos a lo que ocurre a su alrededor: pobreza, crisis, guerras… Establecer también en ese mundo caótico y desolador una presencia del Evangelio.

CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA

Durante la celebración de la Eucaristía posterior a la conferencia de Javier Cortés, se renovaron las consagraciones de los miembros de las Fraternidades que, como cada año, hasta plantearse la consagración definitiva, renuevan el espíritu de la primera consagración haciendo la revisión del camino en Fraternidades Marianistas.

 

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