El pasado sábado 3 de octubre dimos comienzo a la planificación de la vida de las fraternidades en Vitoria. Dimos la bienvenida a nuestro nuevo asesor de zona, Javi Sanz, recién aterrizado en Vitoria. Son muchas cosas las que tiene que asimilar ahora, así que le agradecemos inmensamente que haya asumido esta misión, tan importante para nosotros los laicos.

Iniciamos el día empapándonos de Dios con una oración guiada por el evangelio de Juan “Así os envío yo” y la canción del lema colegial “Contigo más, somos familia”. Así fuimos planificando nuestro curso 2015-2016 mes a mes, colocando los encuentros de zona, las eucaristías asignadas a fraternidades y otras fechas importantes de la vida colegial en la que participamos. Viendo todo lo que nos habíamos propuesto fuimos asignando las misiones que necesita nuestra comunidad en distintos grupos de trabajo o comisiones. Así surgió un grupo para pensar las liturgias dominicales, otra para rediseñar el espacio en el que nos juntamos, otra para preparar los encuentros de zona… Pero, entre todas, destaca la misión que nos ha encargado la provincia, la de preparar el III Encuentro de jóvenes para el 2016. Al final de la mañana recordamos las peculiaridades de un área fundamental de nuestras vidas: la misión. Para ello leímos algunos fragmentos del Libro de vida y del Plan Personal de Vida. Después por parejas fuimos compartiendo cómo vivimos ese “Todos somos misioneros” y “en estado de misión permanente”. Cada uno compartió con el grupo lo que su pareja le había contado.

Al llegar el mediodía llegó también el tiempo de descanso y tiempo para comer. En una sociedad del casco viejo nos esperaba una rica fideua y otros ricos entremeses que hicieron de nuestro encuentro una convivencia completa. Con el postre y el café terminamos charlando y escuchando a quienes tenían mucho que decir: María nos habló de su estancia en India colaborando con AM, Irene nos puso al día de lo que sucede en nuestra provincia y Bea nos puso al día con la tesorecomidaría. Salimos con las pilas puestas y un montón de cosas por delante para hacer de nuestra comunidad una comunidad viva. Al día siguiente terminamos celebrando la Eucaristía todos juntos en la comunidad colegial.