Al hacer el repaso de las actividades de la Zona de Vitoria durante estos meses, me fijo en la pregunta que Jesús (en boca de Begoña) nos hizo en el Al Habla del mes de abril. ¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?

El miedo, el desconcierto, la falta de confianza ante una situación que no esperábamos, nos paralizó, y durante las primeras semanas de confinamiento los fraternos vitorianos estuvimos “encerrados”, cada uno en nuestra casa, con poco contacto entre nosotros más allá de algunas oraciones breves compartidas por wsp, alguna frase de ánimo y poco más.

La Cuaresma la vivimos, por tanto, con poca vivencia comunitaria, hasta que el 4 de abril nos animamos a hacer nuestra primera oración comunitaria virtual convocada desde la GF con esta propuesta:

En este diálogo pudimos compartir cómo estábamos, cuáles eran nuestras preocupaciones y miedos, y terminamos rezando juntos pidiendo a Jesús su Agua, su Luz y su Vida para nuestro desierto personal y comunitario, con la sensación de que la pantalla no había sido un obstáculo para sentirnos cerca, sino una herramienta que debíamos aprovechar.

Muchos fraternos vitorianos participamos en mayor o menor medida en la Pascua de Fortes. Cualquier palabra de agradecimiento al equipo que preparó esa Pascua se quedaría corta. Los que compartimos nuestra experiencia después de la Pascua, coincidimos en que había sido un momento de gracia y de Familia, que además habíamos podido vivir parcialmente con nuestra familia doméstica.

Cada fraternidad durante abril y mayo siguió su ritmo de reuniones virtuales o al menos de contacto personal, y el 31 de mayo se convocó como Encuentro de GF una oración sobre el SÍ de María (Eskerrik asko, Hugo, por el material) con esta invitación.

Pudimos reflexionar con preguntas como: ¿Cuál es tu sí? ¿Cómo es tu sí? ¿Sin condiciones? ¿Cómo puede acompañar María tu sí? Y en la oración compartida, volvimos a sentir la cercanía de la comunidad, como cuando nos sentamos en el suelo de nuestro oratorio del txoko en la casita de los religiosos.

Como podéis ver, de nuestros Encuentros virtuales no tenemos imágenes gráficas. La falta de costumbre de vernos a través de una pantalla… Intentaremos terminar el curso con una bonita foto de Familia en un “Encuentro no virtual, sino real” que nos gustaría organizar a comienzos de julio, con un formato de convivencia breve y de Acción de gracias. Aunque no nos demos los abrazos habituales, y cada uno llevemos nuestro bocadillo, podremos al menos miramos a los ojos y volver a sentir el calor que la comunidad siempre nos da. Ojalá terminemos este curso 2019-2020 contestando a las preguntas de Jesús de la siguiente forma: “Ya no tenemos miedo. Confiamos en Dios. Nuestra vida está en las mejores manos”.

 

 

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